Qué ha pasado
Entre finales de agosto y el 9 de octubre, investigadores de GitGuardian, StepSecurity y Socket observaron nuevas inyecciones de workflows maliciosos en repositorios públicos de GitHub. El patrón se disfraza de auditoría rutinaria: nombres plausibles y una ejecución integrada en GitHub Actions. La función real es recopilar credenciales y enviarlas a infraestructura de terceros.
Socket documentó dos oleadas del 8 de octubre. Las cuentas de los mantenedores henrywoo y kitao añadieron el fichero a 346 repositorios, incluidos uber/athenadriver y kitao/pyxel. Había repositorios personales, fuentes originales y forks: el permiso de una cuenta de confianza puede alcanzar organizaciones ajenas a su propietario.
El dato central no es que todos esos repositorios hayan perdido secretos: el workflow llegó a ejecutarse en parte y tenía capacidad para intentarlo. Socket no observó versiones maliciosas publicadas en PyPI o crates.io, pero sí ejecuciones exitosas.
La novedad está en mirar hacia atrás
Las primeras oleadas de GhostAction se centraban en los secretos que un repositorio ya tenía configurados para sus workflows. La variante descrita en octubre añade un segundo recorrido: comprueba archivos presentes en el checkout y examina las ramas y etiquetas que obtiene con una clonación de profundidad total.
Eso cambia la respuesta. Una clave eliminada de main puede seguir en un commit antiguo, otra rama o una etiqueta alcanzable. El riesgo incluye credenciales de nube, tokens de GitHub y GitLab, servicios de IA y otras plataformas de desarrollo.
En una oleada anterior, GitGuardian encontró 772 repositorios públicos afectados entre el 31 de agosto y el 30 de septiembre, con 3.669 ejecuciones recogidas en 605 repositorios. Solo una parte llegó a ejecutarse porque GitHub retuvo muchas ejecuciones a la espera de aprobación; registró 336 ejecuciones completadas que exfiltraron 26 secretos de 13 repositorios. Son ventanas y unidades distintas, no un total único de víctimas.
