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OpenAI destapa una operación de influencia rusa que fabricó con ChatGPT un instituto de expertos falso en Israel

OpenAI ha desarticulado un grupo de cuentas de ChatGPT operadas desde Rusia que construyó el International Burke Institute, un centro de estudios ficticio con sede declarada en Israel, artículos plagiados y expertos reales citados sin su consentimiento. El caso, de alcance limitado pero infraestructura sofisticada, expone cómo la IA generativa abarata fabricar credibilidad institucional falsa.

Publicado
4 de septiembre de 2026
Tiempo
5 min de lectura
Autoría
Redacción Cubix Academia
Profundidad
intermedio
Máquina de escribir vintage en blanco y negro sobre fondo negro, con una hoja en blanco asomando por el rodillo

Lo que encontró OpenAI

El 26 de agosto de 2026, OpenAI anunció la desarticulación de un grupo de cuentas de ChatGPT operadas desde Rusia que llevaban meses construyendo, pieza a pieza, la fachada digital de un centro de estudios inexistente. Los operadores usaban VPN para saltarse la restricción de acceso de OpenAI a Rusia, y recurrían al modelo tanto para redactar contenido en inglés como para generar imágenes de perfil y resúmenes en ruso. El caso, documentado por The Hacker News y GBHackers a partir del informe de OpenAI, y ampliado por el Jerusalem Post y el Council on Foreign Relations (CFR), retrata una de las operaciones de influencia rusas más elaboradas que la compañía dice haber desmontado desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Un instituto que solo existía como dominio y plantilla

El centro de la operación es el International Burke Institute (IBI), una supuesta "comunidad de expertos" con sede declarada en Israel y dominio registrado en febrero de 2025. Según el análisis citado por GBHackers, de 36 artículos firmados por presuntos académicos que examinó OpenAI, 34 resultaron copiados de fuentes reales y republicados bajo autoría falsa: un texto sobre el Corredor Económico China-Pakistán tomado de Cambridge University Press apareció firmado por un profesor de Nottingham; otro sobre gobernanza migratoria, extraído del Migration Policy Institute, se atribuyó a un especialista australiano en química alimentaria sin relación con el tema. El Jerusalem Post añade que el sitio llegó a listar "decenas de expertos" como afiliados, y ynetnews recoge que entre los nombres usados sin consentimiento figuraban los del politólogo Francis Fukuyama y el lingüista Noam Chomsky. Jessica Brandt, investigadora sénior del CFR, denuncia además que al menos tres expertos de su propia institución aparecían citados como afiliados al IBI sin haberlo autorizado nunca, y que el instituto llegó a reclamar falsamente una colaboración con UNICEF, algo que la agencia de Naciones Unidas negó.