Lo que encontró OpenAI
El 26 de agosto de 2026, OpenAI anunció la desarticulación de un grupo de cuentas de ChatGPT operadas desde Rusia que llevaban meses construyendo, pieza a pieza, la fachada digital de un centro de estudios inexistente. Los operadores usaban VPN para saltarse la restricción de acceso de OpenAI a Rusia, y recurrían al modelo tanto para redactar contenido en inglés como para generar imágenes de perfil y resúmenes en ruso. El caso, documentado por The Hacker News y GBHackers a partir del informe de OpenAI, y ampliado por el Jerusalem Post y el Council on Foreign Relations (CFR), retrata una de las operaciones de influencia rusas más elaboradas que la compañía dice haber desmontado desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Un instituto que solo existía como dominio y plantilla
El centro de la operación es el International Burke Institute (IBI), una supuesta "comunidad de expertos" con sede declarada en Israel y dominio registrado en febrero de 2025. Según el análisis citado por GBHackers, de 36 artículos firmados por presuntos académicos que examinó OpenAI, 34 resultaron copiados de fuentes reales y republicados bajo autoría falsa: un texto sobre el Corredor Económico China-Pakistán tomado de Cambridge University Press apareció firmado por un profesor de Nottingham; otro sobre gobernanza migratoria, extraído del Migration Policy Institute, se atribuyó a un especialista australiano en química alimentaria sin relación con el tema. El Jerusalem Post añade que el sitio llegó a listar "decenas de expertos" como afiliados, y ynetnews recoge que entre los nombres usados sin consentimiento figuraban los del politólogo Francis Fukuyama y el lingüista Noam Chomsky. Jessica Brandt, investigadora sénior del CFR, denuncia además que al menos tres expertos de su propia institución aparecían citados como afiliados al IBI sin haberlo autorizado nunca, y que el instituto llegó a reclamar falsamente una colaboración con UNICEF, algo que la agencia de Naciones Unidas negó.
